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Para lograr un visionado más amplio, pulsar F-11 |
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"Flórula del desierto almeriense" de Günther Kunkel En el año 1987 y con escasísimos medios a su alcance, el naturalista alemán Günther Kunkel, publicó la que hasta aquel momento fue, la única Flora del Desierto de Tabernas. Ayudado tan sólo por su inseparable esposa, un vetusto y destartalado vehículo y un reducido grupo de colaboradores a los que les enviaba pliegos de plantas, Kunkel recorrió palmo a palmo este desierto almeriense, para confeccionar su catálogo florístico. Algo más de 20 años después, con la valiosa ayuda que me proporciona la fotografía digital y equipado con un adecuado vehículo; me dispongo a seguir su huella y mostrar en Almería Natural, parte de su obra. Antonio Soriano García |
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Los "KUNKEL", o la naturaleza como filosofía de vida |
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Günther Kunkel fue un naturalista alemán, que recorrió diversos lugares del planeta, dejando en todos ellos una producción científica muy significada. Su inquieto espíritu aventurero, le llevó entre otros muchos lugares, a la Isla de Robinsón Crusoe, donde llegó a descubrir nuevas especies vegetales. |
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Contrajo matrimonio con la británica Mary Anne, que no sólo se convirtió en su esposa, sino también en su brillante colaboradora de su prolífico trabajo. Sin Mary Anne, la obra de Kunkel hubiera quedado incompleta, pues sus formidables ilustraciones sustituyeron en su día al arcaico aunque interesante trabajo fotográfico. Los "Kunkel" desarrollaron gran parte de su tarea científica, en las Islas Canarias, para finalmente afincarse en Almería donde pasaron los últimos años de su vida. Günther, murió en Vélez Rubio el 6 de agosto de 2007. |
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Los Kunkel, trabajando en su huerto familiar |
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Capítulo 1º "Invierno en el desierto"
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Existen momentos en la vida, en los que un determinado hecho, por insignificante que nos pudiera llegar a parecer, llegue incluso a cambiarnos la vida. Esta afirmación tan rotunda, que no por ello exagerada, fue lo que en mi caso ocurrió cuando hace ya algunos años, alguien me regaló la "Flórula del desierto almeriense". La llegué a consultar en tantas ocasiones y me acompañó en tantas excursiones, que no tuve otro remedio para no perderla por deterioro, que adquirir su segunda edición. Con el constante ajetreo entre estanterías y desiertos, llegó a quedar prácticamente deshecha. Hoy en día, ocupa un lugar preferente en mi humilde biblioteca. |
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Escenario de "La Flora" y portada de la 1ª edición |
Ojeando una vez más el libro de Kunkel, veo en su introducción, que llegó a catalogar un número cercano a las 400 especies; desconozco el tiempo que ello pudo llevarle, pero dado que aquí en Tabernas la floración, se concentra en apenas tres meses, he de darme prisa o de lo contrario, su búsqueda podría llevarme varios años. Seguir los pasos de Kunkel, es algo que siempre quise realizar. Para ello, y como método de trabajo, podría haber optado por ir localizando a las diferentes familias, los géneros, los endemismos o por ir explorando determinadas zonas, que sé a ciencia cierta que el naturalista alemán visitó. Pero he decidido, emplear un método algo más original. |
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Otoñal aspecto que presenta el desierto en pleno invierno |
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Cuando el resto de la Península Ibérica se encuentra inmersa en los rigores invernales, me doy cuenta de que por el contrario, aquí en el Desierto de Tabernas, más bien parece otoño. Y es que, si en el bosque caducifolio esta estación se caracteriza por el amarilleamiento de las especies arbóreas, aquí en el desierto, vegeta una familia denominada científicamente "Quenopodiáceas", que lo que ofrecen es, un color rojo purpúreo sumamente llamativo. Se trata de un numeroso grupo de plantas de distribución cosmopolita, denominadas vulgarmente "sosas", y de las que Kunkel, cita un total de 22 géneros; destacando: Anabasis, Arthrocnemum, Atriplex, Halogeton, Chenopodium, Salsola y Suaeda, entre otros. |
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Kunkel, dedicó varias páginas de su "flórula" a esta familia; haciendo constar que son especies colonizadoras de terrenos sumamente degradados o abandonados por la actividad humana, pero que sin embargo, paradójicamente, se encuentran amenazadas por las obras del hombre. Incluso llegó a escribir algo que por su atrevimiento y clarividencia, me llamó poderosamente la atención: "...hasta cabras y conejos, consideran a estas especies sólo como último recurso..." |
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Aspecto invernal del desierto, con la Sª de Los Filabres como fondo |
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Pero, ¿por qué optar por escoger este grupo de plantas, para seguirle la huella a Kunkel? Aparte de no ser demasiado atractivas, se las considera como malas hierbas, ofrecen florecillas poco vistosas, se las encuentra por todas partes, sufren parasitismo tanto vegetal como animal y tienen su pico de floración en meses en los que por el calor, no apetece nada venir a verlas. Entonces, ¿por qué las he escogido? La de la foto de la derecha, acaba de recibir una buena ración de agua en forma de lluvia otoñal; quizás, sea la única cantidad de agua que consuma a lo largo del año, pese a ello, logrará sobrevivir para poder reproducirse en este medio tan inhóspito. Las Sosas o Quenopodiáceas, ocupan hondonadas salitrosas de las zonas desérticas, resistiendo estoicamente la acumulación salina del terreno; tanto es así, que algunas de ellas excretan la sal en forma de granitos por el envés de sus hojas y además, para hacer frente a épocas adversas, desarrollan la suculencia como estilo propio de vida. |
En las hondonadas, las "sosas" hacen acopio de agua |
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Kunkel llegó a citar hasta tres especies de Tamarix en este desierto |
Otra de las familias que en otoño proporcionan una nota de colorido al desierto, son las Tamaricáceas, familia de las que Kunkel ubicó nada menos que tres especies (Tamarix africana, Tamarix canariensis y Tamarix gallica); se las encuentra formando bosquetes de galería junto a lechos de ramblas y aderezando igualmente con su ostentoso colorido el otoño del desierto. Por último, os haré una pequeña confidencia; y es que aunque las especies tratadas anteriormente, no son para nada fruto de mi pasión, sí lo son de mi admiración por su extraordinaria lucha adaptativa, siendo ello lo que me ha llevado a presentarlas en esta mi primera entrega de la serie: "TRAS LA HUELLA DE KUNKEL". |
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Capítulo 2º "Comienza el espectáculo"
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![]() Uno de los más bellos espectáculos naturales de Almería |
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Nos encontramos en el mes de enero, y aunque el invierno en otros enclaves tan sólo ha hecho que comenzar; aquí en Tabernas por extraño que parezca, ha ocurrido un milagro, algo comparable a una explosión de vida. Sí, confieso que es difícil de asimilar para los visitantes y extraños al desierto, pero una realidad palpable año tras año, para los que de forma asidua solemos visitarlo. Existen aquí, en el Desierto de Tabernas, ciertas especies vegetales que al florecer, parecen dar el pistoletazo de salida a una desenfrenada carrera por la supervivencia. Son plantas que a su manera, marcan el inicio de la primavera en plena estación invernal. Y es que en efecto, cuando sin remisión se van sucediendo las diferentes estaciones del año, algunas especies marcan la pauta de una floración que con el paso del tiempo, irán dando paso una tras otra al resto de la flora. Quizás, una de las más tempranas en florecer, sea la Linaria nigricans, un endemismo almeriense que recibe este nombre por el color parduzco de sus semillas. En años en los que el otoño resultó ser especialmente lluvioso, tapiza de forma espectacular algunas ramblas y retamares del desierto almeriense, pues no sólo vegeta en Tabernas, sino que ha aparecido en otros enclaves como en el Cabo de Gata o en las playas que limitan con la vecina provincia de Murcia. Sin embargo, los Kunkel no le dedicaron en su obra ni una foto, ni un grabado y apenas un par de líneas. Si fue error u omisión, es algo que aún hoy me resulta inexplicable. |
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Junto a la linaria, formando parte de bordes arenosos en algunas ramblas que surcan este espacio natural, llama la atención una especie, no demasiado vistosa: la "Ortiga del desierto", otra temprana especie, muy pegajosa por cierto, que vive en regiones desérticas de Asia y Norte de África, alcanzando la Península Ibérica tan sólo aquí en Tabernas. Su floración es tan minúscula e insignificante, que pasa prácticamente inadvertida. Para Kunkel es planta rara y la citó únicamente en Rambla Seca y Rambla de Gérgal, pero os puedo asegurar, que su presencia es bastante más notable de lo que en un principio el naturalista alemán creyó. Su nombre completo es como para no olvidarla: Forsskaolea tenacissima variedad cossoniana. Otra de las familias que presenta aquí en Tabernas una enorme variedad de especies, son las "crucíferas"; familia esta, que presenta los pétalos en forma de cruz. Destacando en esta época, por su abundancia y vistosidad, la "Moricandia arvensis", también llamada vulgarmente, "Collejón". El "collejón", como la llamaba Kunkel, es planta que coloniza desde bordes de ramblas a taludes margosos, así como cunetas de caminos y carreteras, por lo que es muy común en toda el área estudiada. Me gustaría recordar aquí, la anécdota que me ocurrió cuando al leer y releer una y otra vez la primera edición de la obra de Kunkel, eché en falta un congénere muy similar, aunque más raro y de menor porte: la "Moricandia foetida". Fue en 1991, cuando tímidamente me dirigí por carta al botánico alemán para insinuarle, que a mi humilde parecer, había localizado dicha especie aquí en Tabernas, la cual él no supo o no pudo encontrar. Muy amablemente y a los pocos días, me remitió de su puño y letra una tarjeta postal en los siguientes términos: "Estimado amigo: probablemente tiene razón, pero todas las muestras (dudosas) enviadas al Profesor Gómez-Campo (Madrid), fueron determinadas como Moricandia arvensis, y ¡quién soy yo para dudar de la opinión de un pope! De todos modos, gracias por tu notificación". Aún no sé muy bien lo que es un "pope", pero ¿cómo es posible que Kunkel pasara por alto esta otra especie de Moricandia? La respuesta es bien simple, la única diferencia entre ambas, se ocultaba dentro de sus frutos; mientras la Moricandia arvensis guarda sus semillas en forma biseriada, es decir, en dos filas, la Moricandia foetida, lo hace en una sola. Quizás por ello, la respuesta más lógica a deducir en el posible olvido de Kunkel fue, que tan sólo herborizó especies que se encontraban en plena floración. En la segunda edición de la obra, dicha especie fue finalmente incluida. |
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![]() "Moricandia arvensis", pionera en la floración del desierto |
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![]() "Moricandia foetida" |
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Dedicando esta segunda entrega de "Tras la huella de Kunkel" a las especies más precoces en florecer, no puedo olvidarme de al menos dos de mis favoritas. Una de ellas es la que aparece en la fotografía de la izquierda, especie con nombre almeriense y descubierta en Almería, que sin embargo prospera por todo el sureste ibérico. Es el Helianthemun almeriense, jarilla o cistácea que florece en densas matas globulosas y que aportan una nota muy alegre al todavía árido panorama. La otra, nada que ver tiene con ésta y además, presenta dos caras bien distintas. En verano ofrece un pobre y depauperado aspecto, pues se ha deshecho de la totalidad de sus hojas para contrarrestar la extrema sequedad del ambiente y la consiguiente evapotranspiración; en invierno en cambio, exhibe ostentosamente sus hojas muy verdes y carnositas, hecho este, que le otorga una tremenda adaptabilidad al medio tan desfavorable que la rodea. Es el "Cambrón" o Lycium intricatum, también llamada vulgarmente "Espina de Cristo", denominación que nos da alguna idea de su procedencia asiática. Sus florecitas ofrecen un pegajoso néctar que significa posiblemente el primer alimento de las abejas que pululan por un entorno aún muy escaso en flores. |
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"Helianthemum almeriense" |
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Pero no solo las abejas parecen haber despertado del breve letargo invernal, en esta época del año otros seres no vegetales como el Camachuelo trompetero, han vuelto para criar desde sus cuarteles de invierno en el sur del Cabo de Gata. Conforman los trompeteros alegres bandadas, aportando con sus alborozadas notas musicales a modo de toques de trompeta, una jocosa pincelada a la inminente llegada de la primavera. Pero ello y otras muchas sorpresas más, serán parte de mi tercera entrega de la serie: "TRAS LA HUELLA DE KUNKEL". |
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Pronto, este árido paisaje se tornará en casi un vergel | "Lycium intricatum" | |||||||||
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Capítulo 3º "Entre joyas y rarezas botánicas"
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Mes de febrero: si climatológicamente hablando el otoño fue "normal", y entendiendo por normal, tan sólo un par de días o tres con lluvia moderada antes de la floración, la explosión de florística puede resultar incluso espectacular. Pero, ¿cómo es posible que en un medio tan adverso como éste, resulte tan atractivo como para ser colonizado por un numeroso de extrañas y raras especies, desconocidas en hábitats colindantes?
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Flores de "Euzomodendron bourgaeanum" | "Euzomodendron bourgaeanum" | |||||||||
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La respuesta es bien sencilla y ha de buscarse en el Mioceno, cuando Almería y el norte de África, quedaron conectados por varios brazos continentales, que hicieron posible la llegada de especies como el Senecio flavus, Fagonia cretica, Rosmarinus eriocalix y la espectacular Euzomodendron bourgaeanum, auténtica joya florística del Desierto de Tabernas. Más tarde, con la desecación del Mar de Thetrys (hoy, Mar Mediterráneo), estos brazos o puentes volvieron a romperse, quedándose en la orilla almeriense los citados elementos norteafricanos. Además los Kunkel, otorgaron un protagonismo muy especial a todas ellas; y digo bien los Kunkel, porque parece que a Mary Anne, le apasionaba dibujarlas. |
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Si pudiésemos presentar las especies del Desierto de Tabernas a un concurso de belleza, posiblemente la "Silene" de la fotografía de la derecha obtendría algún premio. Cuando las arenosas ramblas de "nuestro desierto", ofrecen un panorama devastado y de tonalidades grisáceas y apagadas, suelen aparecer pequeñas colonias de estas florecillas, que con su intenso color fucsia, ponen una atractiva nota colorista al todavía árido paisaje. Se trata de una Cariofilácea que como su propio nombre nos indica, es relativamente común en la mayor parte de las playas almerienses, su nombre: Silene littorea. Sin embargo los Kunkel, intuyeron en su día que la silene de Tabernas, podría ser una subespecie de la anterior, localizándola en el lecho de algunas ramblas, como las de Gérgal, Tabernas, Lanújar y Andarax. Y en efecto, su intuición fue acertada, pues esta silene de Tabernas, es la subespecie adscendens, una subespecie endémica para este desierto. |
![]() "Silene littorea sub. adscendens" |
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Del mismo modo que los Kunkel dedicaron gran parte de su tiempo y de sus excursiones a mostrar las rarezas del Desierto de Tabernas, estoy plenamente convencido que también apuntaban un cariño muy especial por algunas especies, quizás menos llamativas pero a las que, por un motivo u otro, les otorgaron un enorme protagonismo. Se trata de un grupo de plantas que para ellos, eran aprovechables tanto en la cocina como en el jardín; así, citaron a "la alcaparra", (Capparis spinosa) y más adelante, casi al final de su libro, a la "Morsana" (Zygophyllum fabago) como sustitutivo condimentario de la especie anterior. Para jardinería, Günther Kunkel citó a las tres especies de "Resedas" representativas para este desierto; especies que quedaron muy sugestivamente reproducidas, al realizarles Mary Anne, unos espléndidos dibujos: Reseda lanceolata, Reseda phyteuma y Reseda undata. |
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"Capparis spinosa" | ||||||||||
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Para finalizar esta entrega de las especies que florecen en febrero, he dejado a propósito, dos preciosas "parásitas". Y es que, aunque suelen florecer en marzo, siempre me gustó venir a verlas con la suficiente antelación, por la tremenda fuerza con la que se asoman a la vida por entre los arenales de algunas ramblas y terraplenes margosos. El parasitismo en el desierto, resulta ser una excelente opción de supervivencia. Vivir a expensas de otros, sin malgastar los exiguos recursos que proporciona el medio, es algo más que una estrategia de vida. A este grupo de especies, los Kunkel dedicaron un capítulo completo de su obra. Capítulo que grotescamente Günther Kunkel, iniciaba así: "También en el desierto el parasitismo es "a way of life": un modo de vivir". Tres familias de parásitas quedaron muy bien representadas en la obra de Kunkel: Cuscutáceas, Cinomoriáceas y Orobancáceas. De la primera, apenas si hace una mínima referencia, pero con el Cynomorium coccineum, se recreó jocosamente comentando: "Esta es la última familia del orden, y por no tener ya nada que perder, perdió la vergüenza y se dio a la mala vida". |
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![]() "Cistanche phelypaea" |
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Capítulo 4º "Lo que nos quedaba por ver"
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![]() En marzo, apenas unas pocas especies se aferran a la vida |
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Nos encontramos a comienzos de marzo y el sol, no sólo domina el paisaje, sino que parece devastarlo todo. Aunque mi indumentaria pueda inducir a error, el calor del mediodía aprieta y comienza a ser sofocante. Es una época en donde tan sólo pueden vivir unos pocos, unos pocos muy especiales. Aquellos que supieron adaptarse. Las especies que les ha tocado vegetar ahora en el Desierto de Tabernas, son verdaderas especialistas de la adaptación a la vida. Aquí y ahora más que nunca, reza aquello de "O te adaptas, o te mueres"; y esta aseveración no es precisamente el título de ningún Spaghetti Western. La suculencia, por ejemplo, es una cualidad adaptativa que permite a ciertas plantas mantener reservas de agua durante períodos prolongados, para sobrevivir en entornos muy áridos y que otras especies encuentran como inhabitables. Aunque el ejemplo más típico de suculencia sea el de los cactus, existe en Tabernas una especie emblemática, no obstante ha sido escogida como símbolo de este espacio natural, que es una verdadera especialista: el "Chumberillo de lobo" (Caralluma europaea). Se trata de una Asclepiadácea con apariencia de cactus aunque sin espinas, que suele ocultarse del tórrido calor bajo las piedras, o bien, bajo otras especies de mayor porte.
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Otra de las muchas especialistas en sobrevivir en Tabernas en la llamada época inadecuada, es Launea arborescens, una nada vulgar margarita que ha convertido sus hojas, en tallos espinosos. Con ello, lo que trata no es acumular agua, sino de no perder la poca que logró almacenar y no perderla con la evapotranspiración. El clima en el desierto, impone a los vegetales la adaptación a unas condiciones casi siempre adversas, no sólo de escasez de agua, sino también de suelos polvorientos, pobres en nutrientes y unas tremendas oscilaciones entre el día y la noche. Caralluma europaea y Launea arborescens, son dos ejemplos de una meritoria adaptabilidad al medio y de las que Kunkel, comentaba lo desagradable de su recolección botánica, debido precisamente a la suculencia de la primera y al carácter auto-defensivo de la segunda. |
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"Caralluma europaea" | ||||||||||
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No deseo pasar por alto a otro ingenioso miembro de la familia de las margaritas, se trata de la Koelpinia linearis, una insignificante especie que apenas levanta 10 centímetros del suelo y que, como es lógico pasa totalmente desapercibida. Sin embargo, ¿qué tiene esta especie, que pueda llamar tanto la atención? Su ingenio, estriba en la evolución de sus ganchudos frutos, capaces de adherirse con suma facilidad a cualquier objeto o animal que pase por su lado. Una auténtica especialista en la adaptación por la supervivencia. |
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"Launea arborescens" | ||||||||||
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No quisiera dar la equivocada idea, de que en un desierto como este de Almería, tan sólo existen plantas raras difíciles de observar en otros entornos más favorecidos; no, nada más lejos de esa realidad. Aquí en Tabernas, también vegetan otras especies de plantas que tienen en su floración, un seductor y atractivo poder, como para atraer a toda una legión de pequeños polinizadores. Entre éstas, siempre me llamaron la atención, el Jacinto bastardo (Dipcadi serotinum) y una rara, endémica y espectacular especie de Coris (Coris hispanica). La primera de ellas está siempre algo pringosa, ofreciendo un rico y jugoso néctar a hormigas y otros pequeños insectos; mientras que la segunda, despliega un colorido tal, que posiblemente les resulte irresistible para el enjambre de abejas que suelen pulular siempre por sus alrededores. |
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"Koelpinia linearis" |
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"Senecio auricula var. major" | ||||||||||
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Mary Anne, esposa y colaboradora de Günther Kunkel; pasó por alto a la hora de realizar sus ilustraciones de la "Flora", este interesantísimo Senecio (Senecio auricula variedad major), esta especie de "Margaritón", aprovecha para florecer los últimos vestigios de suelos encharcados y cercanos a algún carrizal, que ante llegada del verano, aún permanezcan algo húmedos. ¿Cansada quizás de dibujar tantas margaritas? Más bien imagino que llegaron tarde a su puesta en flor. Este Senecio, crece tan rápido y es tan escaso, que sus flores desaparecen rápidamente después de su floración; aunque no creo que ese fuese el motivo de su olvido. Del mismo modo, el matrimonio Kunkel prestó apenas importancia a una de las más bellas y diminutas florecillas del desierto: Linaria oligantha. Esta linaria, es la encargada de tapizar los pequeños praditos efímeros que se forman tras las lluvias. |
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Y para finalizar esta cuarta entrega del seguimiento a la flora de los Kunkel, he dejado a propósito, un grupo muy especial de las llamadas "plantas del desierto": los "cardos". Para cualquiera que visita un entorno como éste, los cardos son esas antipáticas plantas con las que no sólo solemos pincharnos, sino que es muy probable que antes de darnos cuenta, nos hayan dejado un desagradable recuerdo en nuestros calcetines. En la obra de Kunkel aparecen, entre Atractylis, Carlinas, Carthamus, Centaureas, Onopordon, Scolymus y Serratulas, un número tal, como para considerar que este grupo de plantas era muy del agrado del botánico alemán. Son las plantas del secarral, plantas que nos recuerdan la inminente llegada de los rigores del verano. Pero, ¿qué le deparará a la Flora de Tabernas los desfavorables meses venideros? Ello, formará parte de la quinta y definitiva entrega de la serie: "TRAS LA HUELLA DE KUNKEL". |
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![]() "Linaria oligantha" |
![]() "Klasea flavescens" |
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Capítulo 5º "Los últimos vestigios de vida" |
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Transcurridos apenas unos pocos meses, desde que inicié mi periplo para seguirle la huella a los Kunkel, el sol del mediodía comienza a ser insoportable. Estamos en abril y la efímera primavera del desierto, ha dejado paso sin remisión, a una época en la que se pondrá a prueba la resistencia de sus moradores. A partir de ahora, sólo unos pocos se atreverán con la aventura que les va a suponer vivir aquí. |
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En este yermo paisaje, comienza a escasear la vida | |||||||||
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El incesante viento primaveral, arrastra en esta época sobre Tabernas una polvareda que deja el ambiente casi irrespirable. Un ambiente muy poco apetecible para vivir. Es como si en desbandada, los escasos vegetales que aún continuaban verdes, hubiesen huido terminando con todo vestigio de subsistencia. Pero sin embargo y aún pareciéndome increíble, veo como otras pocas especies, continúan aferradas a la vida. Son plantas poco o nada vistosas y de pequeño porte, que para sobrevivir, se han refugiado al abrigo de otras. |
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Decoración del desierto con "Limonium insigne" |
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Una de estas "miniaturas" que tienen la osadía de vegetar en época tan desagradable es, Ifloga spicata: una compuesta tan pequeña, que cuando florece, cuesta verdadero trabajo verle sus flores. De ella, Günther Kunkel comentó lo siguiente: "Elemento saharo-arábico, a encontrar desde Canarias hasta el sur de la India; en Europa solamente en el sector desértico de España, donde puede estar frecuente, aunque muchas veces es ignorada por ser planta inconspicua". La otra, es una grácil y elegante especie de la familia de las viboreras (Boragináceas), que se adosa egoístamente a otra de mayor porte, buscando sombra y cobijo durante su breve ciclo vital; su nombre: Neatostema apulum. Ambas, son de esas especies que exasperan al más paciente de los fotógrafos, dada la sencillez y poca vistosidad de sus diminutas florecillas. |
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Y para cerrar este elenco florístico, que Günther y Anne Mary Kunkel realizaron para el Paraje Natural del Desierto de Tabernas, he dejado a propósito una de mis especies favoritas: una leguminosa rastrera, capaz de sobrevivir a pleno sol y en esta más que repulsiva época: Astragalus longidentatus. Ojeando una y mil veces la obra de Kunkel, saco la conclusión que el naturalista alemán, cometió con esta especie un grave error, aunque la descripción la realiza con pulcra exactitud: "Planta anual con tallos cortos y velludos. Hojas pinnadas, de hasta 10 ó 12 cm. de largo, con pinnas obovadas o espatuladas y con ápice emarginado. Flores de color liliáceo purpúreo, en racimos densos bastante vistosos". Excelente retrato acorde con la fotografía, a no ser por el hecho de que la mencionase como Astragalus monspessulanus; especie que vegeta sobre yesos y que al parecer, jamás vio nadie en este desierto. |
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"Astragalus longidentatus" |
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Concluida o a punto de hacerlo, la corta primavera tabernense, esta, dejará paso a una tierra seca, áspera y desolada, que atesorará en forma latente la vida en forma de semillas, semillas que aguardarán pacientemente tiempos mejores para convertirse en nuevas generaciones de plantas. Para el otoño próximo y tras la llegada de las primeras lluvias, un reducido y afortunado grupo de vegetales, habrá sido capaz de sobrevivir en forma de simientes al milagro de la vida, para dar de nuevo vida, al Desierto de Tabernas. |
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Millones de semillas aguardarán aquí, tiempos mejores | ||||||||||
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"Addenda a la obra de Kunkel" |
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Dejando muy claro mi admiración y respeto por el trabajo desarrollado por el matrimonio Kunkel, al que le he seguido la huella durante algunos años, quisiera aportar desde aquí, mi pequeño grano de arena a la colección de plantas herborizadas y catalogadas en su "Flórula". No se trata pues, de una crítica, pero sí una pequeña "addenda" a su obra. |
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Por ello, por el respeto que me merece, tan sólo realizaré tres mínimas aportaciones, aunque pienso que en el saco del olvido, quedaron sin duda algunas otras más. |
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La primera especie que citaré y que Kunkel posiblemente pasó por alto, en el más estricto sentido de la palabra, es una pequeña Crucífera fácilmente confundible con otras muy similares y bastante más abundantes que esta: Lycocarpus fugax. Llama la atención de esta diminuta especie, que se cobija junto a otras de mayor tamaño, sus frutos arqueados y rematados en forma de maza, dándole un característico semblante. El conjunto de la planta, puede pasar desapercibida para el botánico poco avezado, a no ser porque cuando aparece y aparece poco, lo hace en grupos muy numerosos. A modo de broma, creo que los casi dos metros de estatura de Günther, quedaron demasiado lejos de ella. Yo, que soy bastante más bajo, he tenido la enorme fortuna de encontrármela. La segunda de las especies olvidadas de Kunkel, es una Leguminosa que en años lluviosos aparece profusamente en el lecho de algunas ramblas, como la de Gérgal. Se trata de un Astragalus, del que Kunkel citó otras tres especies más, pero nunca esta: Astragalus edulis. |
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"Lycocarpus fugax" |
"Astragalus edulis" |
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Y para concluir la trilogía de los olvidos de esta "Flórula de Tabernas", he dejado a una preciosa especie de la familia de las "borrajas"; se trata de otra menudencia de este particular desierto, llamada "Nonea micrantha". Una preciosidad, no ya por la belleza que aporta, sino por el contraste de su turgencia en un medio que comienza a ser agresivo para la vida. Por lo que leo en su libro, no parece que los Kunkel la llegasen a localizar; más bien fue confundida, como reza en su obra: "Especie citada por R. Sagredo para Rioja-Tabernas- Venta de Yesos, etc., no encontrada por nosotros o confundida (¿?) con material atípico de Buglossoides.- Al parecer un elemento íbero-mauritano". Como ya he comentado, incluso aportando alguna prueba en la 2ª entrega de este mismo artículo, siempre pensé que los Kunkel, iban herborizando todo aquello que encontraban a su paso, identificando especies por aquí y por allá, y enviando los pliegos que consideraban dudosos a otros colaboradores; colaboradores quizás, con cierto renombre pero neófitos de este entorno natural. El sorprendente ejemplo de Moricandia foetida, parece darme la razón. |
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"Nonea micrantha" |
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"Cómo le seguí las huellas a Kunkel" |
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Estas fueron algunas de las herramientas utilizadas para seguirle las huellas a "Kunkel": su "Flórula", un cuaderno de campo, una lupa y por qué no decirlo, ya que no todo fueron largas caminatas y fatigosas excursiones: también hubo espléndidos momentos donde poder estudiar y descansar. |
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La relativamente novedosa revolución que para el mundo de la fotografía, ha supuesto la llamada "era digital", ha trastocado los planes de botánicos y naturalistas, facilitando, mejorando y abaratando considerablemente el trabajo de campo. |
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En la década de 1980, el Renault 4L era ese duro y versátil vehículo, muy utilizado en el mundo rural; con él, los Kunkel se "patearon" el desierto. 25 años después, los llamados todo terreno, han sustituido al vetusto y desfasado utilitario. ¡Cómo se le echa de menos! |
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En la actualidad, los llamados "parques temáticos" proliferan de tal modo por este entorno, que suelen generar una enorme cantidad de desechos y escombros, poniendo en grave riesgo algunas de las más bellas especies de este paraje natural. |
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Al comienzo de la primavera y de forma repentina, todo se vuelve florido. Las llanuras del retamal, se tornan tan blanquecinas, que se asemejan a una tundra nevada; es sin duda, uno de los más bellos espectáculos naturales de Almería: la floración de la Linaria nigricans. |
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"A modo de opinión personal" |
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Cada vez que cae en mis manos un libro de botánica, suelo devorarlo con agrado de principio a fin, sin apenas levantarme del asiento. Algunos de los que he leído eran buenos y entretenidos, pero otros en cambio, daban ganas de dejarlos nada más leer su segunda página. No seré yo ni mucho menos, quién critique la "Flórula del desierto almeriense" de Günther Kunkel; aunque no dejo de reconocer el mérito que tiene leerlo de principio a fin. En su defensa diré que el alemán, se encontraba en tierra extraña y con un idioma que no conocía en profundidad; quizás por ello, se nos haga algo cuesta arriba el poder digerirlo. De todos modos, reconozco que me impactaron otras obras de botánicos ilustres, que apenas si pasaron unos pocos días por esta tierra y se les encumbró por ello. |
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Cuando comparo, el tiempo que el ilustre Edmond Boissier dedicó a la flora de Almería y los años que Kunkel le regaló, veo la enorme importancia que debemos dar a la flora que nos ocupa. Los Kunkel se afincaron en Almería, no sé bien si para pasar plácidamente los últimos años de sus vidas o para estudiar su flora; pero en cualquiera de los casos, les debemos no sólo gratitud, sino el reconocimiento a su excepcional trabajo. Disponiendo de escasísimos y anticuados medios para trabajar: un viejo Renault 4 L, un vetusto y desbaratadísimo herbario de madera y una cámara fotográfica de las de andar por casa, los Kunkel tuvieron la suficiente valentía como para regalarnos: la primera flora para el Desierto de Tabernas. |
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"Consideraciones finales" |
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Günther Kunkel fue un trotamundos, un viajero incansable que recorrió medio planeta dedicando su vida a lo que más amaba: trabajar para la naturaleza. En lo que a mí respecta, nunca me agradó llamarle botánico; me perece que el término naturalista, le iba como anillo al dedo. Rodeado siempre de viejos libros y pliegos de herbario, parece ser que Kunkel no era lo que se llama un científico al uso, sino más bien un autodidacta que confiaba plenamente en aquellos especialistas a los que desde Almería, enviaba sus plantas ya herborizadas. |
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Dicen por ahí, que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer, y en el caso que nos ocupa, es más que una palpable realidad. Günther Kunkel fue un gran naturalista, pero un pésimo fotógrafo, o mejor dicho, para la época que le tocó vivir, el mundo de la fotografía natural se encontraba aún en la prehistoria. Y es que, sin los excelentes y más que detallados dibujos de Mary Anne, la "Flórula del Desierto de Tabernas", habría quedado incompleta. Tal parece ser la sencillez de su esposa y compañera, que como vemos en la fotografía, al parecer utilizaba la cocina de casa como despacho. |
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Reconozco muy a mi pesar, que aunque en un par de ocasiones, llegué a cartearme con él, no tuve el privilegio de conocerle en persona; ¡bueno sí!..., cierto día me lo tropecé en un lugar público, pero cuando me aproximé para estrechar su mano, me respondió de forma tosca, y es que, ese era su carácter. Más tarde supe, que estaba enfermo, muy enfermo... Gracias Günther, gracias por venir desde tan lejos, para descansar en una tierra como esta, para mostrar a los almerienses y al resto del mundo, las bellezas de este desierto, de tu desierto, del Desierto de Tabernas. |
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